Al bajar las frías y turbias escaleras del sótano de la torre, se percibe un putrefacto olor y lo que la oscuridad permite ver son simples peldaños y bigas antiguas a lo lejos se oyen ruidos y pasos de ratas lo único que se alcanza a percibir con claridad es una vieja cama de inquisición rodeada de huesos y sangre seca. Con esfuerzo se logra localizar en la oscuridad antiguas herramientas de inquisición, objetos cubiertos con sabanas, y las paredes húmedas, a lo lejos se escucha un goteo de agua que pareciera desvanecerse en el silencio.